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21 octubre 2009

Ordo Salutis

Ordo Salutis significa “El Orden de la Salvación”, y se refiere al orden de los eventos que suceden en nuestra salvación.

Algunas personas (creyentes bien intencionados) afirman que la salvación comienza cuando una persona decide creer en Cristo, una vez que se le presenta el evangelio en alguna campaña evangelística.

Lamentablemente, y sin ánimo de criticarlos o de enjuiciarlos, estas personas ignoran lo que la Biblia tiene que decir respecto a la salvación.

Hoy estuve conversando por Facebook con Luis A. Jovel , un hermano en la fe, respecto a que la salvación pertenece en tal grado a Jehová, que la salvación de una persona no depende de su capacidad intelectual, ni de cuanta doctrina haya aprendido en su vida, ni depende tampoco de la opinión que tenga respecto de cómo fue salvo.

Dios salva a los escogidos, y estos son tomados de toda lengua y nación, de toda cultura, época, nivel intelectual y educacional. No importa si viven en Manhattan o en el Amazonas. No importa si nunca han aprendido a leer o si se trata de un erudito en el área que se desenvuelve. No tiene que ver con el hecho de haber nacido antes de Cristo o después de Cristo, porque la salvación es para todos, y Cristo tiene suficiente potencia, gloria y majestad como para alcanzar con su sacrificio propiciatorio al mismo Abel.

Pero como nosotros contamos con la gracia y la misericordia suficiente de parte de Jehová, podemos además de ser salvos, adentrarnos en las preciosas doctrinas y misterios que han estado ocultos desde los siglos. Si tenemos un Personal Computer (PC) y una conexión a Internet, no tenemos excusa para no indagar un poco mas en las revelaciones históricas y ortodoxas de la Iglesia de Cristo. Incluso si podemos usar un cyber café, démonos por satisfechos, ya que hace sólo una década atrás, tendríamos que haber ido a consultar a los seminarios teológicos (sus doctrinas dejan mucho que desear en varias ciudades del mundo), o en su defecto, zamparnos horas y horas en alguna biblioteca municipal.

La Biblia menciona además que se le piden mas cuentas al que mas sabe (Lucas 12:41-48), asi que tampoco se trata de acumular conocimiento para jactarse en su círculo evangélico de cuánta doctrina conoce (1 Corintios 8:2-3), ni de cuánto griego y hebreo puede recitar. El conocimiento de Dios es para ponerlo por obra, para que la vida del creyente sea un testimonio de Jesucristo, y para que la vida del creyente sea una luz que alumbra en un lugar alto y sea la sal que frene la corrupción a su alrededor.

Ya dadas las advertencias, nos adentramos en este tema. El orden de la salvación según la Biblia (para nosotros la Palabra de Dios) es el siguiente:

1. Elección: Dios elige a los que serán objeto de su amor redentor desde antes de la fundación del mundo, no porque prevea alguna cosa buena en nosotros, o porque lo conozca de antemano, sino que nos eligió por el puro afecto de su voluntad, por amor de Su Nombre (Efesios 1:3-14).

2. Llamamiento Eficaz: Una vez que nacemos con la marca invisible de la elección – marca que ni nosotros ni los que nos rodean pueden verla, por cierto – llega un momento en nuestras vidas en que el mensaje del evangelio nos produce un cambio profundo, significativo y eterno. Ya sea que lo escuchemos por primera vez, o que lo hayamos escuchado mil veces. En algún momento, la fe se activará por oir la Palabra de Dios, y este llamado NO puede ser rechazado, porque nuestra salvación estaba decretada por Dios. Este llamamiento es por obra del Espíritu Santo (quien es Dios), que nos ilumina y nos capacita para recibir a Cristo y creer en Él (Lucas 19:5, Gálatas 1:15-16, 2 Pedro 1:3, etc.)

Existe un pasaje en la Biblia que menciona el hecho de que hay personas llamadas que no son escogidas (Mateo 22:14).  Este tipo de llamamiento no es el Eficaz, es decir, no es el llamado que el Espíritu Santo hace en nuestro interior para salvación. Éstas personas finalmente no se salvarán porque no perseveran hasta el fin, ya que no ha habido alguna obra de parte de Dios para con ellas. El caso de Judas es un claro ejemplo de esto (Juan 17:12).

3. Regeneración: Como la Biblia da testimonio que el ser humano está muerto espiritualmente, el Espíritu Santo nos da vida para poder creer en el mensaje del evangelio de Cristo. Principalmente sucede porque tenemos una poderosa revelación de quien es Cristo, de su santidad, de su poder y de su gracia; aunque esta revelación es progresiva. Pero al momento de creer, ésta revelación impacta profundamente nuestra vida, y una de las primeras tentaciones del neocreyente o neófito es pensar que ya lo conoce todo y que ha recibido todo lo que Dios tenía para el. En cierto sentido, Dios en su sabiduría, nos entrega su conocimiento paso a paso, pero nos da su amor sin medida, por eso nos sentimos como los mejores creyentes del mundo cuando recién gustamos de la salvación. El profeta Ezequiel habló de esta regeneración así:

Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. (Ezequiel 36: 22-28)

La doctrina de la regeneración es la que separa a un creyente de un inconverso, ya que ésta define el tipo de fruto que dará persona. Jesús contó una parábola, acerca de dos árboles.  Si el árbol es malo, dará frutos malos; mas si el árbol es bueno, su fruto será bueno. Cuando se produce la regeneración, es el momento en que todo cambia. Ya no se es tan sólo oidor de la Palabra, sino HACEDOR de ella. La Palabra se comienza a poner por obra. Jesús dijo que por los frutos conoceríamos al verdadero creyente (Mateo 7:15-20).

4. Fe: La Biblia menciona que la fe viene por el oir la Palabra de Dios. Los discípulos de Jesús creían que tenían fe, cuando exclamaron: “¡auméntanos la fe!” (Lucas 17:5), pero Jesús les responde: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza…”(Lucas 17:6a). Lo que Jesús quizo enseñarles, es que no tenian verdaderamente fe. La fe es el resultado de la regeneración. Hay ocasiones en que la persona que es llamada por Dios no es regenerada sino hasta cierto tiempo después. Otras conversiones son mas explosivas y se produce el llamado, la  regeneración y la fe, en un mismo evento.

En la siguiente entrada seguiré con los eventos faltantes – Justificación, Adopción, Santificación y Glorificación – para completar este “Ordo Salutis”.

5 mayo 2009

CAPITULO III: “El decreto eterno de Dios”

eternidad1. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede. (1) Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado (2) ni hace violencia a la voluntad de  SUS criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias sino más bien las establece. (3) En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto (4)

(1) Is. 46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18

(2) Stg. 1:13; 1 Jn 1:5

(3) Hch. 4:27,28; Jn. 19:11

(4) Nm. 23:19; Ef 1:3-5

Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición o contingencia que se puede suponer, (5) sin embargo, nada decretó porque lo preveía como porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas (6)

(5) Hch. 15:18 2

(6) Ro. 9:11, 13, 16, 18

3. Por el decreto de Dios y para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados (o pre-ordenados) a vida eterna por medio del Señor Jesucristo, (7) para la alabanza y gloria de su gracia. (8) A los demás, él ha dejado para que sean condenados en sus pecados, para la alabanza de su gloriosa justicia (9)

(7) Ti. 5:21; Mt. 25:34

(8) Ef. 1:5,6

(9) Ro. 9:22,23; Jud. 4

4. Estos hombres y ángeles así predestinados y preordenados, están designados particular e inalterablemente, y su número es tan cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir (10)

(10) Jn. 13:18; 2Ti.2:19

5. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna; mas esto por su libre gracia y puro amor, (11) sin cualquiera otra cosa en la criatura como condición o causa que le mueva a ello (12)

(11) Ef. 1:4, 9, 11; Ro.8:30; 2TI.1:9; 1 Ts. 5:9

(12) Ro. 9:13,16; Ef. 2:5,12

6. Así como Dios ha designado a los elegidos para la gloria, de la misma manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado también los medios para ello. (13) Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en Adán, son redimidos por Cristo, (14) y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, (15) y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación (16) Nadie más será redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos (17)

(13) 1 P. 1:2; 2Ts.2:13

(14) 1 Ts. 5:9,10

(15) Ro. 8:30; 2Ts.2:13

(16) 1 P. 1:5

(17) Jn. 10:26; Jn. 17:9; Jn.6:64

7. La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los hombres, persuadidos de su vocación eficaz, se aseguren de su elección eterna, (18) y atendiendo a la voluntad revelada en la palabra de Dios, cedan la obediencia a ella. De esta manera esta doctrina proporcionará motivos de alabanza, (19) reverencia y admiración a Dios; y también de humildad, (20) diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio (21)

(18) 1 Ts. 1:4,5; 2P.1:10

(19) Ef. 1:6; Ro. 11:33

(20) Ro. 11:5, 6, 20

(21) Lc 10:20

20 marzo 2009

DIOS Y LAS PROBABILIDADES

probabilidades1 Cuando alguien me pregunta si existe o no la predestinación o la elección de Dios, hay una pregunta que se me viene a la mente: ¿Dios está jugando a los dados?

Me lo imagino en el cielo antes de enviar a su único Hijo, diciéndole: “Mira Hijo, tu tienes una misión en la tierra, pero es muy probable que no resulte. Yo quiero que todos se salven y ninguno perezca, quiero que todos procedan al arrepentimiento, pero ciertamente no estoy seguro que asi suceda (y de hecho así no sucede). Pero por si acaso, aunque mi plan no vaya a funcionar como lo espero, más de alguien nos creerá ¿cierto?. Vamos no más, te voy a enviar a la tierra porque si tan sólo uno se salva yo quedaré conforme, no satisfecho pero conforme”.

Imagínense al Hijo respondiéndole: “Pero Padre, tu te sentirías conforme si uno se salva, pero mira, voy a estar bajo tu ira, pagando el precio de todos los pecados, separado de tí, humillado, ¿sólo para ver si esto resulta?”

Dios le responde: “Es la ley de las probabilidades, como ellos tienen libre albedrío, pueden escoger entre creer en tí y seguirte o bien rechazarte. ¡Que tiene de malo! Algunos por su propia decisión te seguirán y otros no.”

Jesús reclama: “¡Pero no funcionó con Adán!, ¡¿que te indica que tan sólo uno de ellos me acepte?!”

Esta historia por supuesto la he inventado yo para demostrar lo equívoco que es para los arminianistas (los que saben que lo son y los que no saben que lo son) pensar que tenemos libre albedrío y que Dios no ha escogido de antemano a su pueblo.

Cuando leemos en el Antiguo Testamento que Dios escogió de entre todos los pueblos a Israel, ¿nos asombramos de eso? Claro que no. Pero cuando hablamos de que Dios escoge a ciertas personas, nos confunde el hecho de pensar en un Dios “así”.

La pregunta es: ¿Es Dios soberano o no lo es? Si Dios no es soberano entonces es lo mismo que decir que estamos a merced del maligno, de las catástrofes de la naturaleza, de los ataques terroristas, etc. Si así fuera, no habría seguridad viviendo en la tierra. Algunos podrán decirme: “Dios sólo guarda a los que le temen y cumplen sus mandamientos”. Eso es verdad, pero tambien es verdad que existen muchos cristianos verdaderos que sufren ante los embates de la naturaleza, ante las crisis económicas, las enfermedades crónicas, etc. Bueno, dirán ustedes, en realidad ellos no son cristianos verdaderos, porque la Biblia dice que “por su llaga fuimos curados”. Entonces el apóstol Pablo, el joven Timoteo, Charles Spurgeon, John Piper, Paul Washer, entro otros que sufren o han sufrido enfermedades paralizadoras, ¿no han sido o son,  realmente verdaderos cristianos?

Cuando Cristo sanó a los ciegos y a los paralíticos, o cuando resucitó a los muertos, ¿no lo hizo para mostrar una verdad espiritual? ¿O creen que sólo fue un buen samaritano yendo por ahí sanando gratuitamente a la gente humilde para ganarse el favor de su pueblo, y ser votado como el nuevo Rey de Israel?

Juan 6:14-15

Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Ya vimos según el evangelio de Juan que no es lo que Cristo quería. Cristo tiene un reinado eterno, y su reino no es de este mundo.

Jesús abrió los ojos de los ciegos y ciertamente sanó a los paralíticos y a los endemoniados. Sanó a los ciegos para mostrar que la luz de Cristo abre los ojos para ver la Gloria de Dios y su Verdad, hizo caminar a los paralíticos para dejar de andar en tinieblas y a tropiezos, resucitó a los muertos porque nos da verdadera vida. Porque El es la vida y la resurrección. “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Dios si quiere salvar a alguien lo hará, ciertamente lo hará. Como dice la Biblia

Salmos 115:3 ¡Nuestro Dios está en los cielos! ¡Ha hecho todo lo que ha querido!
Salmos 135:6   Yahveh ha hecho todo lo que ha querido en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los océanos.

Dios al que quiere salvar lo salvará porque así lo había predispuesto desde antes de la fundación del mundo. No me imagino a Dios improvisando cuando dictó la sentencia al diablo: ” ¡Ah, ésta me la vas a pagar! Como engañaste a Eva, pondré enemistad entre tu simiente y la de Eva, la descendencia de la mujer te herirá la cabeza, pero tú le pisarás el talón!”

Dios estaba dictando sentencia absoluta, certera. De esa forma iba a ocurrir y nada podría deshacer el plan de Dios. Cristo le heriría la cabeza y satanás le heriría el talón (perseguiría a la Iglesia).

De esa misma forma absoluta, Dios redimiría a su Pueblo y ninguno de ellos podría perderse. Los dejo con un  pasaje Bíblico para que mediten en él.

Juan 6: 37-40

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

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