Estaba tentada a escribir como título de esta entrada “El rol de la mujer dentro de la Iglesia”, pero creo que Dios no circunscribe nuestras vidas sólo al ámbito de la Iglesia, quiero decir, congregación; sino más bien, nuestro cristianismo o nuestra nueva vida interna impactará y modelará todas nuestras áreas en la vida; ya sea la congregacional, la familiar, la laboral, la social, etc.
Por mucho tiempo estuve estudiando o tratando de averiguar un poco mas de este tema, ya que como mujer, es necesario que aprenda a ubicarme dentro del orden establecido por Dios. Durante este tiempo de meditación, búsqueda y estudio concerniente a este tema, me ha quedado claro el propósito de la mujer dentro de la Iglesia o Cuerpo de Cristo. Las mujeres debemos cambiar nuestro “switch” y volvernos a las sendas antiguas, así como el hombre también debe hacerlo. Pero alguien tiene que comenzar ¿no? Como mujeres valientes y esforzadas las insto a que comencemos nosotras con este cambio, ya que por mucho tiempo hemos mal acostumbrado a los varones a ser pasivos en lo que respecta a su casa, su familia y sus responsabilidades, debido a nuestras actitudes autoritarias y a la lucha por nuestra independencia.
Las mujeres debemos estar sujetas a nuestros maridos. Debemos aprender en el Señor a estar sujetas con sabiduría. ¿Vamos a sufrir? Por supuesto. Al comienzo puede resultar una de las tareas mas difíciles que nos hayamos propuesto cumplir. Pero DIOS ES FIEL, si hacemos Su voluntad, él allanará el camino. No sin sufrimiento.
Los cristianos amantes de las doctrinas bíblicas de la gracia a lo largo de la historia, siempre mantuvieron la misma posición. Posición que si es malentendida, puede llegar a confundirse con el “machismo” o con el abuso de poder por parte del “sexo fuerte” en desmedro del “sexo débil”.
Es necesario además hacer incapié en lo desequilibrados que somos los seres humanos, ya que muchas veces en la historia, desde antes de fundado el cristianismo, el hombre hubo abusado de la mujer en forma física o psicológica. Por lo tanto, el orden casi natural en estos casos, es volverse de éstas prácticas lo mas lejos posible para iniciar un movimiento totalmente opuesto, movimiento que en las últimas décadas se ha denominado “feminismo”.
Lamentablemente, este feminismo también ha llegado a tocar la puerta de nuestras congregaciones cristianas, y debo decir, que mucho de los vicios hoy en día en las iglesias, se debe al rol de autoridad que se les ha concedido al género femenino.
Al no ser el plan ni el orden establecido por Dios en su bendita y santa Palabra, las congregaciones han venido a ser la burla de las huestes celestiales. Los cristianos, creyendo adorar a Dios por medio de sermones predicados por las féminas, en realidad han ido en contra de las disposiciones divinas, comiendo una vez mas del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Es cierto que Dios en su providencia y soberanía inescrutables, usa muchas veces estas predicaciones para el bien de Su propio pueblo en períodos oscuros de apostasía y desorden, pero ciertamente el cristiano “debe” crecer en salvación y en santidad.
Mi llamado es para todas aquellas mujeres cristianas – que aman con todas sus fuerzas al Señor de señores – que están en una posición de autoridad en sus congregaciones o que predican constantemente: oren al Señor, pidiéndo que Él les revele su perfecta voluntad y poniéndose al amparo de su preciosa Palabra, dejando que Dios ordene sus vidas y las lleve a adorarlo en Espíritu y en VERDAD. Señor, TU PALABRA ES VERDAD.
Les dejo algunos pasajes bíblicos para que los mediten:
1Cor. 11:3: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”
1Timoteo 2:11-15: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”
1Cor. 14:33b-35: “Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”.
Algunos alegarán en este punto que Pablo habla respecto al contexto y a la cultura, pero con este tipo de argumentos se olvidan que la misma Palabra de Dios expresa que “TODA LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS, Y ÚTIL…”
La Biblia no es tan sólo inspirada por Dios, sino también SUFICIENTE para conocer la Voluntad de Dios para sus hijos.
Si el argumento sobre la cultura, el contexto de los pueblos paganos y los tiempos antiguos, fuera certera; de verdad no tendríamos una roca firme donde poner nuestros pies y toda nuestra vida se construiría en base a la nada.
Por favor, piensen en esto: si realmente queremos un avivamiento y oramos por un avivamiento, muchas cosas que suceden actualmente en nuestras congregaciones deben cambiar. Es cierto que delante de todos los avivamientos en la historia está la mano de Dios obrando. Sin su consentimiento, nada de esto ocurriría, pero como bien dice la Biblia:
Mateo 3:8-9
“Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. No piensen que podrán alegar: “Tenemos a Abraham por padre.” Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham”
Nosotros no podemos ponernos a pensar que somos “Hijos de Abraham”, o en nuestro caso “nacidos en el evangelio” o “cristianos nominales”, porque “estar” en una congregación no es sinónimo de “ser” cristianos verdaderamente.
Avancemos en el conocimiento de Dios y crezcamos en la Salvación.
Romanos 13:11-14
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”
La Gloria y el Honor por los siglos de los siglos sean dadas a nuestro Padre Eterno y a nuestro Señor Jesucristo. Amén.

En la tercera y última parte de éste tema, vamos a ver que Apocalipsis nos lleva a la historia de la Iglesia. Digamos algo así como el libro de Hechos pero glorificado.