En una entrada anterior, estuve hablando del capitulo 12 del libro de Apocalipsis. Ahora vamos a seguir revisando los simbolos que constituyen verdades celestiales.
Ese capítulo fué titulado “La mujer y el dragón”, aunque dudo mucho que haya sido el apóstol Juan quien lo bautizó de esa forma.
Los libros de la Biblia, como todos sabemos, llevan números de capitulos, de versículos, además de los subtitulos para presentar un nuevo tema.
El problema que se nos presenta, es el hecho de que los autores originales del Nuevo testamento, no estaban escribiendo un libro con secciones ni subtemas. Ellos daban las instrucciones a los demas hermanos mediante cartas escritas, que eran distribuidas a las iglesias de Asia Menor, que se estaban formando durante el primer siglo de esta era.
Actualmente, muchas enseñanzas o doctrinas bíblicas han sido tergiversadas, porque extraen un párrafo y lo examinan como si fuera el tema principal.
Para entender un versículo, es necesario que sepamos lo siguiente:
1. Quién escribió la carta
2. En qué fecha la escribió y cuales eran los sucesos históricos en ese contexto
3. Para quién fue escrita
4. Para qué fue escrita
Ahora, sabiendo cual es la actitud correcta para escudriñar nuestra Biblia, comencemos por abrir el libro de apocalipsis y leamos el primer capítulo y la introducción, es decir los primeros 3 versículos.
Por supuesto que es de vital importancia que nuestra lectura debe ser guiada por el Espíritu Santo, de lo contrario, no conseguiríamos mas que confundirnos y/o inventar una nueva corriente evangélica.
Por los primeros tres versículos podemos concluir lo siguiente:
1. La carta es la “revelación de Jesucristo”, que Dios mismo le dió a Juan (vso. 1). Fue escrita por Juan el apóstol. En último caso, sabemos por el Espíritu que mora en nosotros, que fue Dios mismo el autor de este y todos los libros de la Santa Biblia.
2. Respecto de la fecha en que fue escrita, hay mucho que decir, pero la mayoria concuerda que fué escrita bajo el reinado de Domiciano, cerca al año 95 D.C. Esto, piensan algunos, porque Domiciano tenia la costumbre de desterrar a sus enemigos, no así Nerón, el anterior emperador. De todos es sabido que Juan estaba desterrado en la isla de Patmos al recibir las visiones. (Apoc. 1:9). El concordar con esta fecha, deja fuera casi todas las enseñanzas del preterismo. De eso vamos a hablar en futuras entradas.
3. Fué escrito a “sus siervos” (vso. 1), es decir, no todas las personas comprenderán este libro, porque fue escrito para ellos. Los siervos de Dios sabrán que hacer con la Palabra de Dios expuesta en Apocalipsis.
4. Estas visiones fueron plasmadas en un documento para manifestar las cosas que deben suceder pronto. Un punto demasiado importante para tener en consideración es éste: El versículo 3 es pasado por alto muchas veces, pero a mi juicio, constituye uno de los versículos mas importantes de todo el libro; “los que leen, y los que oyen la profecía y guardan las cosas en ella escrita, son BIENAVENTURADOS”
Si el libro de Apocalipsis sólo fuera un documento de predicciones futuras, no habría que guardar nada de lo que está escrito, solo habría que leer y oir.
Además, si nadie entendiera estas cosas y no pudiera guardarlas por ignorancia, muy pocos serían Bienaventurados. Es más, muchos están en riesgo de recibir una tremenda maldición por añadir o quitar palabras del libro de esta profecía (Apoc. 22:18-19)
Apocalipsis nos muestra la Gloria inaccesible de Dios. Dios habita en un lugar que no podemos describir y por lo tanto es necesario que nuestra mente carnal vaya siendo reemplazada por la mente de Cristo.
Conclusión:
El libro de Apocalipsis nos invita y nos obliga a santificarnos, nos obliga a abandonar nuestros deseos y volvernos al Señor de todo corazón, nos obliga a examinar nuestra fe a la luz de las Escrituras.
¿Por qué nos obliga a eso? Para comprender la voluntad de Dios y escapar de una fatal maldición si es que estamos tomando nuestra profesión de fe superficialmente. La Biblia expresa en muchos pasajes, que Dios no comparte Su Gloria con nadie y que es cosa seria acercarse al monte Sión a la ligera.
Haz una prueba: ¿eres cristiano? No te pregunto si aceptaste a Cristo en tu corazón, lo que pregunto es si sabes que eres nacido de nuevo y estas en proceso de regeneración y santificación. Te pregunto: ¿amas a Dios y a Su Palabra?, ¿tienes sus preceptos en tu mente y en tu corazón día y noche?
Si es así, nos vemos en la siguiente entrada para descubrir las maravillas que Dios tiene preparadas a los que le aman (1 corintios 2:9)