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12 octubre 2011

Apocalipsis 2:1-7 : La moralidad sola no basta para ser un cristiano aprobado por Dios

Mensajes a las siete iglesias: El mensaje a Efeso

Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El apóstol Pablo fundó una iglesia de Cristo en Éfeso,  a la que unos años mas tarde le envió la epístola que está incluida en el canon bíblica llamada “Carta a los Efesios”.

Pero no sólo Pablo tuvo algunas cosas que decirles a los Efesios en su epístola, sino que además, en esta visión del apóstol Juan, Jesús también les envió un mensaje; a la iglesia y a su pastor.

Este mensaje tenía algo de dulce y agraz: los elogiaba por su buen testimonio moral, y por su incansable lucha, pero además les llamaba la atención con una advertencia; si no se arrepentían dejarían de brillar como testigos de Jesucristo.

¿Qué era lo tan terrible que le ocurría a la iglesia que estaba en Éfeso como para recibir semejante advertencia?

Pues, que habían perdido su primer amor.

He escuchado a muchas personas dentro de las congregaciones cristianas acuñar esta frase como si fuera algo inevitable en la vida del cristiano, o mas bien, como algo que debe suceder una vez que uno avanza en la madurez cristiana: Fulano dejó de hacer las “locuras” de antes porque perdió su primer amor – lo dicen en tono resignado como si ellos mismos no lo hubieran perdido también.

Mucha actividad en una iglesia no es sinónimo de conservar el primer amor. Tampoco lo es el hecho de que luchen contra los falsos apóstoles o profetas. Tampoco la perseverancia y el sufrimiento lo son. Tu puedes estar desenmascarando a los falsos maestros, puedes estar luchando sin descanso por el nombre del Señor (que no es lo mismo que “luchar sin descanso por AMOR DE SU NOMBRE”), y aún así no haberte dado cuenta de que has perdido el “primer amor”.

“La amenaza del Señor es terrible, es lo peor que le pueda pronosticar a un ministro que ha tenido una carrera exitosa, que perderá la iglesia. Ni él ni nadie hubiera podido imaginarlo”. Humberto Pérez, Apocalipsis, el libro de un desterrado.

¿Cómo podemos explicar la pérdida del primer amor? A simple vista no parece una acusación tan grave. Después de todo, ¿a quién no le ha pasado? – El Señor tendrá misericordia – dicen.

Lo cierto es que muchas iglesias están es un estado de decaimiento espiritual, no impactan a la comunidad que las rodea. Estan allí por décadas y los vecinos no tienen idea qué hace exactamente ésta “institución” allí. Y después se preguntan sus miembros: ¿Qué hacemos para hacer mas atractivo nuestro mensaje? ¿Qué actividad inventamos para atraer mas personas a nuestros cultos?

La respuesta parece ser mas simple que todas las ideas que pudieran extraerse de un comité creativo: “RECUERDA DE DÓNDE HAS CAÍDO Y ARREPIÉNTETE, Y HAZ LAS OBRAS QUE HICISTE AL PRINCIPIO” (v.5)

Nada de inventar algo nuevo. Nada de marketing al interior de una iglesia. Arrepiéntete de haber dejado de AMAR AL SEÑOR CON TODO TU CORAZÓN, y haberte vuelto cómodo en tu posición espiritual. Haz lo que hacías al principio.

¿Qué hacías al principio? Quizá mucho de lo que hacías, lo hacías por ignorancia, con mucho menos conocimiento teológico quizá, mucho mas inexperto que ahora. Pero lo hacías con verdadero AMOR POR EL NOMBRE DE CRISTO,  las cosas del principio eran hechas con pasión por el Señor, quizá no con tantos recursos, pero sí con TODA EL ALMA. Después de todo eso es lo que espera el Señor. Cómo está escrito:

“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” Deut. 10:12

En las palabras del pastor Humberto Pérez:

“El siervo de Dios no es acusado de herejía ni de alguna inmoralidad, todo su problema es decaimiento espiritual, dejó de hacer las cosas cómo las hacía antes (v.5), se fue acomodando dentro de su éxito, se sentía seguro en su congregación, había triunfado y ganado un nombre, reputación, y por supuesto, seguridad económica. ¿Qué fue lo que le pasó? Perdió su visión espiritual, él y su iglesia comenzaron a hacer las cosas mecánicamente, por deber y obligación; bien hechas quizás, pero sin entusiasmo y sin el celo del principio. El ángel de la iglesia llegó a pensar que había volado suficientemente alto, que había alcanzado una altura que otros compañeros no habían logrado, se sentía satisfecho y que había llegado el momento para descansar y tomar las cosas con mas calma.” H. Pérez. Apocalipsis, el libro de un desterrado. Págs. 39-40

Dejar el primer amor tiene que ver con dejar de amar a Cristo para amarnos a nosotros mismos, enorgulleciéndonos de nuestras metas. Creernos superior moralmente a nuestros compañeros de batalla, acomodándonos en nuestros éxitos. Dejando por completo de dar crédito a la Gracia que se nos había derramado.

Y digo “había derramado” , porque para estar en un estado tan decaído espiritualmente es necesario haber caído de la Gracia, no en el sentido de haber perdido la salvación, sino que haber perdido por completo el propósito sobre para qué y para Quién estábamos trabajando.

Pareciera ser que la solución es ponerse de rodillas, suplicar de nuevo esa Gracia, tener conciencia que nuestros éxitos no son realmente nuestros. Recordar quiénes éramos cuando el Señor nos salvó. No éramos los mejores, muchos de nosotros teníamos una vida bastante destrozada, muchos éramos insensatos, no sabíamos tomar buenas decisiones, no habíamos nacido en cunas nobles. No teníamos nada por lo que sentirnos valorados. Y el Señor nos rescató cuando nadie apostaba un peso por nosotros. Cuando éramos caso perdido incluso para nuestros familiares. Allí el Señor nos rescató, nos dió vida y nos dió un sentido y un propósito para vivir: el servir a Dios con todo nuestro corazón.

Así está escrito de Israel:

“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto”. Deut. 7:6-8

Si una iglesia quiere volverse de su estado actual, debe ser contristado por la Palabra del Señor. Deben – el pastor y sus miembros – ser tocados profundamente por el Señor para arrepentirse y deben buscar ese arrepentimiento verdadero para poder gozar de la infinita Gracia que nos ofrece nuestro Salvador.

“Para ser lo que un día fuimos necesitamos la gracia de Dios, porque lo que fuimos se lo debemos a su gracia y no a nuestras actitudes naturales. Si el ángel (i.e. pastor – nota mía) llegara a pensar que leyendo libros de inspiración, y nada más, podría volver a ser lo que un día fue, estaría equivocado…

…  – la frase acerca de aborrecer las obras de los nicolaítas (cursivas mías) -  …es como si al Señor se le hubiera olvidado hacerle este reconocimiento. No es así. Es añadida con el propósito de levantar el ánimo deprimido que pudo haberle causado sus anteriores palabras.

Con esta declaración deja claro que el testimonio de la iglesia está moralmente limpio. Les da como un punto de apoyo para que se recuperen, y vuelvan a ser lo que en otro tiempo eran”. H. Pérez. Apocalipsis, el libro de un desterrado. Págs. 40-41

16 septiembre 2009

CAPITULO VII: El pacto de Dios

pacto1. La distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su creador, sin embargo, ellas no podrán nunca llegar a vida espiritual, si no es por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, habiéndole placido a éste expresarla por medio de un pacto.(1)

(1) Lc. 17:10; Job 35:7,8

2. Además, ya que el hombre, por razón de su caída en el pecado, se colocó a sí mismo bajo la maldición de la ley de Dios, (2) le plació al Señor hacer un pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente a los pecadores vida y salvación por Jesucristo, (3) exigiéndoles la fe en éste para que puedan ser salvos, y prometiendo dar su Espíritu Santo a todos aquellos que ha ordenado para vida eterna, dándoles así voluntad y capacidad para creer.(4)

(2) Gn. 2:17; Gá. 3:10

(3) Ro. 8:3;Mr. 16:15,16; Jn. 3:16

(4) Ez. 36:26,27; Jn. 6:44,45; Sal.110:3

3. El pacto de Dios es revelado en el evangelio; en primer lugar a Adán en la promesa de salvación a través de la simiente de la mujer, (5) y luego, paso a paso hasta la entera revelación de salvación en el Nuevo Testamento.(6) La salvación de los elegidos está basada en un pacto de redención que fue trazado en la eternidad entre Dios Padre e Hijo, (7) y es únicamente a través de la gracia dada en este pacto que todos los descendientes del Adán caído, quienes han sido salvados, han obtenido vida e inmortalidad bendita, pues los términos de bendición que aplicaban a Adán en su estado de inocencia no son aplicables a su posteridad para hacerles aceptables ante Dios.(8)

(5) Gn. 3:15

(6) He. 1:1

(7) 2Ti. 1:9; Tit. 1:2

(8) He. 11:6,13; Ro. 4:1,2, etc.; Hch. 4:12; Jn.8:56

16 abril 2009

Doctrinas Bíblicas: LA JUSTIFICACIÓN

decreto-legal Muchos libros se han escrito acerca de esta enseñanza o doctrina. Yo no tengo la intención de formular un tratado completo acerca del alcance y profundidad de la justificación qe Dios como Juez Supremo, efectúa en los impíos (Romanos 5:6).

Solamente quiero detenerme a pensar en lo siguiente: La Biblia señala que la justificación es dada por Gracia (Romanos 3:24). También postula que somos justificados por la sangre de Cristo (Romanos 5:9). Por último en Romanos 5:1 se nos dice que somos justificados por la fe.

Una persona atea inmediatamente alegará que la Biblia falla porque se contradice. “Fue escrita por humanos, por lo tanto no puede ser infalible”.

Teniendo esto en consideración quiero hacer una defensa o apología Bíblica respecto de la doctrina de la justificación. C.S Sproul, en su libro “Escogidos por Dios”, señala que la Biblia presenta paradojas, no contradicciones. Una paradoja es una contradicción aparente, pero en su sentido mas profundo no lo es. En la búsqueda de la verdad, vamos a encontrarnos con montones de paradojas que se revelarán a medida que nos vamos adentrando en el conocimiento de Dios.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que El Único que es capaz de abrir el sello de la Escritura Bíblica es Cristo. La Palabra de Dios contiene la sabiduría más excelsa y suprema, que puede ser comprendida sólo por aquellos que son como niños (Lucas 10:21-22).

La segunda consideración dice relación con el acercamiento al estudio de las Escrituras con un corazón dispuesto a ser enseñado (1 Corintios 8:2-3).

En tercer y último lugar, debemos comprender que la Biblia en su conjunto nos entrega la verdad, no una de tantas verdades, sino la única verdad.

Teniendo presente estas ideas podemos comenzar a escudriñar estos tres pasajes para entender a qué se refería el apóstol Pablo cuando enseñaba acerca del instrumento mediante el cual se efectuaba la justificación.

“Una completa exposición de la doctrina de la justificación requiere que cada una de estas expresiones sea interpretada en su sentido escritural, y que sean combinadas en sus verdaderas relaciones para formar un conjunto armonioso…Se debe dar el valor debido a cada una, pero ninguna debe ser entendida en una forma que su fuerza anule a las de las otras” (A.W. Pink, “La doctrina de la Justificación, pag. 77).

1. Justificados por fe (Romanos 3:22, 28; Gálatas 2:16). Hay personas que consideran que la fe misma, en sí misma, es la que nos hace justos delante de Dios, considerando El (Dios) a la fe como justicia. Al decir esto ponemos al don o regalo por encima del Fiador Legal de nuestra justicia, esto es, por encima de Cristo, y por encima además del Juez Supremo que es Dios. Darby, el padre de la hermandad Plymouth, comenta: “Esta fue la fe de Abraham. El creyó  la promesa de que seria el padre de muchas naciones, porque Dios lo dijo, confiando en el poder de Dios, glorificando así, sin poner en duda al mirar las circunstancias, nada de lo que El le había dicho, por lo tanto esto le fue contado por justicia” (Synopsis, vol. 4 Pag. 133)

Según la confesión de fe de Westminster, la fe es solamente como un instrumento de justicia por el cual el recibe y se apropia de Cristo y su justicia. Es mas seguro hablar de la fe como “el instrumento” antes que como la “condición”, porque una condición es generalmente usada para significar que por causa de esa condición se concede un beneficio. La fe no es ni la base ni la sustancia de nuestra justificación, sino simplemente la mano que recibe el regalo divino que se nos ofrece en el Evangelio (A.W. Pink).

Si la justicia fuera dada como un premio por la fe, su poseedor tendría motivo para jactarse. “Dios justifica, no por imputar la fe en sí o el acto de creer, sino por imputar la obediencia y la satisfacción de Cristo” (catecismo de Westminster).

Lo que se nos cuenta por justicia es la “obediencia vicaria (en nuestro lugar) de Cristo, no nuestra “fe en Cristo”.

Génesis 15:5, “Y creyó él a Jehová, y contóselo por justicia”. Pregunta: ¿Fué la fe de Abraham en sí misma la que fue tomada en cuenta por Dios como justicis, o, fue la justicia de Dios en Cristo de la cual la fe de Abraham anticipadamente se apropió?

Pink explica en este punto que la fe de Abraham fue la renunciación a toda virtud y fuerza en él, y una dependencia con la confianza de un niño en Dios, por lo que El era capaz y estaba gustoso de hacer. Lejos estaba Dios de aceptar su fe, en lugar de una perfecta obediencia a Su Ley.

La Biblia no dice que en la fe está la justicia, mas bien, en el libro del profeta Isaías, capítulo 45, versículo 24 se lee “En Jehová está la justicia y la fuerza”.

En resumen diremos que la fe justifica sólo como un instrumento que Dios ha establecido para la obtención y la aplicación de la justicia de Cristo, es decir, el instrumento por medio del cual recibimos a Cristo. Somos justificados por medio (griego eis) de la fe y no por la fe. La eficacia de la justificación esta en la Sangre de Cristo; la recepción de ella está en nuestra fe (S. Charnock).

2. Justificados por Gracia (Romanos 3:24). Respecto del papel de la Gracia en todo este asunto, podemos decir que la fe nos es dada como un regalo inmerecido. Nada hay en nosotros que motivara a Cristo a expiar voluntariamente nuestra maldad, ofreciéndose como sustituto por nosotros (2 Corintios 5:21), cargando nuestros pecados. “Por lo tanto es por la fe, para que sea por Gracia” Romanos 4:16.

La relación entre la gracia, la fe y la sangre de Cristo en la justificación del impío, es como sigue:

a) Nadie merece la vida, todos merecemos la muerte. Pero Dios nos ha dado Gracia al acercarse a nosotros para darnos Su Justicia por medio del sacrificio vicario de Cristo. De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna (Juan 3:16). En ese amor por los pecadores y enemigos suyos, encontramos la Gracia que nos lleva a la paz de nuestra alma, mediante la reocnciliación con Dios. Reconciliación que nace en Él y no en nosotros.

b) Inmerecidamente (por Gracia) nos ha dado el don de la fe (posibilidad de creer el mensaje de Cristo), para creer y recibir Su Justicia. Al recibir la justicia por medio de la fe, recibimos todos los beneficios adquiridos por Cristo para nosotros. En otra entrada hablaré de estos beneficios.

c) Cristo fue el único hombre verdaderamente justo (experiencialmente) que ha pisado la tierra. Al morir como sacrificio y ofrenda por nuestros pecados, consiguió expiar los mismos y traspasar Su Justicia a nosotros (muerte vicaria), pero sólo como decreto legal. Esta Justicia imputada es en términos legales y no experiencial. La Sangre de Cristo derramada contenía su vida entera. Su sangre fue ofrecida como ofrenda al Padre y el Padre satisfizo Su Justicia aceptando la ofrenda, considerándola agradable. Al contrario de lo que piensan los Católicos, nosotros no creemos que realmente seamos justos, tal como lo fue Cristo en la tierra, sino mas bien que, como decreto legal, nuestra culpa fue quitada y la sentencia de muerte fue abolida (Colosenses 2:13-14). Y no sólo quedamos en estado neutral de no culpa, sino además la Justicia trae un beneficio positivo, nos da libre acceso al lugar santísimo y a la Vida Eterna.

Bendito sea el Señor de la Gloria, eternamente y para siempre. Amén.

25 marzo 2009

Excelente Comentario de Spurgeon

spurgeon

Charles Spurgeon predicando

Nunca había leido algo así, fue un descubrimiento maravilloso el haberme topado con esta predica de Spurgeon llamada “Predicar el Evangelio“.

El comentario es el siguiente :

Muchos convierten a la teología en una especie de cilindro con cinco doctrinas que rotan de manera indefinida; nunca se aventuran a otros temas. Debe predicarse toda la verdad.

Es una bonita forma de decirles a los Calvinistas rígidos; “¡hey!,  la teologia es algo mas que defender los 5 puntos de la doctrina de la gracia”.

Me siento plenamente identificada con este hábil predicador que actualmente está en la Gloria con nuestro Señor.

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