Post etiquetado ‘elección’

16 mayo 2011

Se confirma la doctrina del llamamiento y la elección de Dios

Siguiendo un poco con la idea del post anterior, me di cuenta que el versículo de Mateo 10:14-15  toma mucho sentido aquí, ya que la cosecha está madura, dijo Jesús. Por lo tanto, el que oye y cree a nuestro mensaje es porque Dios lo tiene elegido desde antes de la fundación del mundo.

Y no se si mi conclusión estará errada, pero según el versículo en cuestión, da la impresión que no debemos hacer tanta parafernalia para predicar el evangelio, ya que el que está sediento del agua que Jesús tiene para darle gratuitamente, seguro la beberá sin mas, por lo mismo, porque tiene sed.

Entonces, ¿qué deberíamos hacer con aquellas personas que no desean escuchar nuestro mensaje? Pues, creo que nada, sólo orar por ellos, ya que quizá Dios les conceda el don del arrepentimiento en algún momento. Y cuando llegue ese momento, estarán deseosas de escuchar la verdad.

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. Juan 10:27-29

9 mayo 2009

Yo, elegido

robotPues mirad,  hermanos,  vuestra vocación,  que no sois muchos sabios según la carne,  ni muchos poderosos,  ni muchos nobles;  sino que lo necio del mundo escogió Dios,  para avergonzar a los sabios;  y lo débil del mundo escogió Dios,  para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios,  y lo que no es,  para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús,  el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,  justificación,  santificación y redención; para que,  como está escrito:  El que se gloría,  gloríese en el Señor” (1 Corintios 1:26-31)

Una amenaza que se cierne sobre  las cabezas de los calvinistas, es el de ser tilados de legalistas, sectarios y exclusivistas, al tratar de explicar la doctrina de la expiación limitada que lleva al tema de la elección del pueblo de Dios.

Los adversarios de esta doctrina bíblica – entiéndase arminianos conscientes o inconscientes – declaran a viva voz: “¡Nos somos títeres ni robots!, ¡tenemos libre albedrío!”

Por algún motivo, los arminianistas suelen ser también discípulos de John Nelson Darby, y su dispensacionalismo místico. Es extraño que puedan descifrar todo ese mensaje apocalíptico verso por verso, símbolo por símbolo, pero no quieran reconocer la elección de Dios en los pasajes simples de entender.

En la Biblia existen pasajes demasiado claros que hablan de la elección del pueblo de Dios, tal es el caso del pasaje de cabecera de esta entrada. El otro versículo bien claro y a la vez estremecedor es este: “Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú” (Romanos 9:13). Esto sucedió antes que uno de los mellizos naciera, por lo tanto, la elección no se basaba en el carácter, ni en las virtudes de cada uno, sino mas bien, en la soberanía de Dios. Esta historia de la elección de Jacob por sobre la de Esaú, encierra varias enseñanzas:

1. Dios escogió al menor de los dos. En la cultura judía, el primogénito era el depositario de las mayores bendiciones, porque la Ley de Dios demanda que el primogénito sea consagrado a Jehová. A pesar de esto, y a consecuencia de la soberanía de Dios, decide que el mayor iba a servir al menor (Génesis 25:23). En nuestros tiempos, Dios escoge a lo mas vil, lo menospreciado, lo que es “menor” para avergonzar a los poderosos.

2. Algunos pensarán que Dios es caprichoso, pero el mismo texto de 1 Corintios nos enseña el por qué de dicha decisión: Para que nadie se jacte en Su presencia. Esto es verdad, si consideramos por un momento que tendríamos motivos de sobra para creernos superior al no creyente: “tu no crees en el evangelio de Cristo, eres un pobre miserable; en cambio yo puedo discernir entre lo verdadero y lo falso, por eso puedo aceptar el evangelio” Generalmente no lo exteriorizan así, pero puedo asegurar que eso es lo que sienten. Su corazón no glorifica a Dios y no le temen. Mas bien confían de sobremanera en el amor de Dios, como si fuera el único de sus atributos.

Ahora bien, al punto que quiero llegar, es que ésta elección de Dios, no anula el hecho de la responsabilidad personal, y es por esta razón que no somos títeres ni robots. En el libro de Hebreos (Nuevo Testamento), el autor deja claro que Esaú fue profano, porque vendió su primogenitura (Hebreos 12:16). Por lo tanto, sus acciones demuestran la naturaleza vil de cada ser humano. Lo que marca la diferencia entre una persona y otra, es la Gracia y la misericordia que Dios ha demostrado con los mas viles y menospreciados de la raza humana.

¿Por qué eligió Dios a Israel y no a los otros pueblos mas civilizados y mas poderosos? La respuesta está en Deuteronomio 7:6-8

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido,  pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó,  y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres,  os ha sacado Jehová con mano poderosa,  y os ha rescatado de servidumbre,  de la mano de Faraón rey de Egipto”

Jehová quizo guardar el juramento que juró a vuestros padres, ¿a quiénes? A Abraham, Isaac y Jacob. ¿Por qué nos escoge a nosotros entonces?: Por causa de nuestro padre Abraham, quien fue justificado delante de Dios por medio de su fe. Fe en Aquel que puede hacer mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).

La elección de Dios se basa en sus misericordias, y en el juramento que dió a Abraham. Ya que Abraham no escatimó a su único y amado hijo, Jehová le tomó este acto como muestra de su fe en el Poderoso, que es capaz de resucitar a los muertos. Este acto de fe, hizo que Dios confirmara el juramento que en reiteradas ocasiones le había a Abraham.

1. Pero Jehová había dicho a Abram:  Vete de tu tierra y de tu parentela,  y de la casa de tu padre,  a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande,  y te bendeciré,  y engrandeceré tu nombre,  y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren,  y a los que te maldijeren maldeciré;  y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Génesis 12:1-3

2. Luego vino a él palabra de Jehová,  diciendo:  No te heredará éste,  sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera,  y le dijo:  Mira ahora los cielos,  y cuenta las estrellas,  si las puedes contar.  Y le dijo:  Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová,  y le fue contado por justicia. Génesis 15:4-6

3. “y dijo:  Por mí mismo he jurado,  dice Jehová,  que por cuanto has hecho esto,  y no me has rehusado tu hijo,  tu único hijo; de cierto te bendeciré,  y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar;  y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra,  por cuanto obedeciste a mi voz”. Génesis 22:16-18

Los dispensacionalistas alegan que el pueblo de Israel es distinto a la Iglesia de Cristo, por ende, Dios trata a cada uno de distintas maneras hasta el cumplimiento de la dispensación de la Gracia. Pero existe un pasaje que nos va a mostrar que los descendientes de Abraham y la Iglesia de Cristo es una sola, note la similitud entres estos dos textos:

1. “y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” Génesis 22:17b

2.Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” Mateo 16:18

Todos los que por medio de la fe en Cristo – en el Hijo – nos acercamos a Dios, somos justificados delante de Dios, quitándonos la culpa y la condenación que teníamos bajo el peso del pecado y de la muerte. Ciertamente un yugo pesado que nos imposibilita de pensar clara y sabiamente respecto de nuestro destino eterno.

La Biblia expresa que todos los seres humanos estamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1), por lo tanto Cristo Jesús nos dió vida, nos resucitó espiritualmente. Pero, que sucede en el corazón de un hombre muerto para que pueda ver con claridad su condición funesta. ¿Puede un muerto estar consciente de su desventura?

¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo?  ¿Anunciará tu verdad?

Salmo 30:9

Dios no anula nuestra libertad al obrar eficazmente en nuestros corazones para despertar del sueño de muerte en el que nos encontramos, mas bien derrite nuestros corazones y nos suelta del lazo del diablo (Apocalipsis 20:2) en el que estábamos para que podamos ser iluminados con el glorioso evangelio de Cristo. Y una vez que Dios nos despierta para ir hacia Cristo, Cristo no nos echa fuera, sino que a todos los que creen en su Nombre, les dio derecho de ser llamados Hijos de Dios, adoptados en la familia real para la eternidad, y su tarea es resucitarnos con un cuerpo glorioso en el día final.

Una vez que seguimos a Cristo hacia la cruz, y perdemos nuestra vida, usamos nuestra libertad para someternos voluntariamente a la esclavitud de la justicia (Romanos 6:16). Este hecho voluntario glorifica a Dios de la forma en que los verdaderos adoradores lo harían: en Espíritu y en Verdad. Y esos son los adoradores que el Padre desea (Juan 4:23-24).

5 mayo 2009

CAPITULO III: “El decreto eterno de Dios”

eternidad1. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede. (1) Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado (2) ni hace violencia a la voluntad de  SUS criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias sino más bien las establece. (3) En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto (4)

(1) Is. 46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18

(2) Stg. 1:13; 1 Jn 1:5

(3) Hch. 4:27,28; Jn. 19:11

(4) Nm. 23:19; Ef 1:3-5

Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición o contingencia que se puede suponer, (5) sin embargo, nada decretó porque lo preveía como porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas (6)

(5) Hch. 15:18 2

(6) Ro. 9:11, 13, 16, 18

3. Por el decreto de Dios y para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados (o pre-ordenados) a vida eterna por medio del Señor Jesucristo, (7) para la alabanza y gloria de su gracia. (8) A los demás, él ha dejado para que sean condenados en sus pecados, para la alabanza de su gloriosa justicia (9)

(7) Ti. 5:21; Mt. 25:34

(8) Ef. 1:5,6

(9) Ro. 9:22,23; Jud. 4

4. Estos hombres y ángeles así predestinados y preordenados, están designados particular e inalterablemente, y su número es tan cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir (10)

(10) Jn. 13:18; 2Ti.2:19

5. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna; mas esto por su libre gracia y puro amor, (11) sin cualquiera otra cosa en la criatura como condición o causa que le mueva a ello (12)

(11) Ef. 1:4, 9, 11; Ro.8:30; 2TI.1:9; 1 Ts. 5:9

(12) Ro. 9:13,16; Ef. 2:5,12

6. Así como Dios ha designado a los elegidos para la gloria, de la misma manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado también los medios para ello. (13) Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en Adán, son redimidos por Cristo, (14) y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, (15) y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación (16) Nadie más será redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos (17)

(13) 1 P. 1:2; 2Ts.2:13

(14) 1 Ts. 5:9,10

(15) Ro. 8:30; 2Ts.2:13

(16) 1 P. 1:5

(17) Jn. 10:26; Jn. 17:9; Jn.6:64

7. La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los hombres, persuadidos de su vocación eficaz, se aseguren de su elección eterna, (18) y atendiendo a la voluntad revelada en la palabra de Dios, cedan la obediencia a ella. De esta manera esta doctrina proporcionará motivos de alabanza, (19) reverencia y admiración a Dios; y también de humildad, (20) diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio (21)

(18) 1 Ts. 1:4,5; 2P.1:10

(19) Ef. 1:6; Ro. 11:33

(20) Ro. 11:5, 6, 20

(21) Lc 10:20

20 marzo 2009

DIOS Y LAS PROBABILIDADES

probabilidades1 Cuando alguien me pregunta si existe o no la predestinación o la elección de Dios, hay una pregunta que se me viene a la mente: ¿Dios está jugando a los dados?

Me lo imagino en el cielo antes de enviar a su único Hijo, diciéndole: “Mira Hijo, tu tienes una misión en la tierra, pero es muy probable que no resulte. Yo quiero que todos se salven y ninguno perezca, quiero que todos procedan al arrepentimiento, pero ciertamente no estoy seguro que asi suceda (y de hecho así no sucede). Pero por si acaso, aunque mi plan no vaya a funcionar como lo espero, más de alguien nos creerá ¿cierto?. Vamos no más, te voy a enviar a la tierra porque si tan sólo uno se salva yo quedaré conforme, no satisfecho pero conforme”.

Imagínense al Hijo respondiéndole: “Pero Padre, tu te sentirías conforme si uno se salva, pero mira, voy a estar bajo tu ira, pagando el precio de todos los pecados, separado de tí, humillado, ¿sólo para ver si esto resulta?”

Dios le responde: “Es la ley de las probabilidades, como ellos tienen libre albedrío, pueden escoger entre creer en tí y seguirte o bien rechazarte. ¡Que tiene de malo! Algunos por su propia decisión te seguirán y otros no.”

Jesús reclama: “¡Pero no funcionó con Adán!, ¡¿que te indica que tan sólo uno de ellos me acepte?!”

Esta historia por supuesto la he inventado yo para demostrar lo equívoco que es para los arminianistas (los que saben que lo son y los que no saben que lo son) pensar que tenemos libre albedrío y que Dios no ha escogido de antemano a su pueblo.

Cuando leemos en el Antiguo Testamento que Dios escogió de entre todos los pueblos a Israel, ¿nos asombramos de eso? Claro que no. Pero cuando hablamos de que Dios escoge a ciertas personas, nos confunde el hecho de pensar en un Dios “así”.

La pregunta es: ¿Es Dios soberano o no lo es? Si Dios no es soberano entonces es lo mismo que decir que estamos a merced del maligno, de las catástrofes de la naturaleza, de los ataques terroristas, etc. Si así fuera, no habría seguridad viviendo en la tierra. Algunos podrán decirme: “Dios sólo guarda a los que le temen y cumplen sus mandamientos”. Eso es verdad, pero tambien es verdad que existen muchos cristianos verdaderos que sufren ante los embates de la naturaleza, ante las crisis económicas, las enfermedades crónicas, etc. Bueno, dirán ustedes, en realidad ellos no son cristianos verdaderos, porque la Biblia dice que “por su llaga fuimos curados”. Entonces el apóstol Pablo, el joven Timoteo, Charles Spurgeon, John Piper, Paul Washer, entro otros que sufren o han sufrido enfermedades paralizadoras, ¿no han sido o son,  realmente verdaderos cristianos?

Cuando Cristo sanó a los ciegos y a los paralíticos, o cuando resucitó a los muertos, ¿no lo hizo para mostrar una verdad espiritual? ¿O creen que sólo fue un buen samaritano yendo por ahí sanando gratuitamente a la gente humilde para ganarse el favor de su pueblo, y ser votado como el nuevo Rey de Israel?

Juan 6:14-15

Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Ya vimos según el evangelio de Juan que no es lo que Cristo quería. Cristo tiene un reinado eterno, y su reino no es de este mundo.

Jesús abrió los ojos de los ciegos y ciertamente sanó a los paralíticos y a los endemoniados. Sanó a los ciegos para mostrar que la luz de Cristo abre los ojos para ver la Gloria de Dios y su Verdad, hizo caminar a los paralíticos para dejar de andar en tinieblas y a tropiezos, resucitó a los muertos porque nos da verdadera vida. Porque El es la vida y la resurrección. “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Dios si quiere salvar a alguien lo hará, ciertamente lo hará. Como dice la Biblia

Salmos 115:3 ¡Nuestro Dios está en los cielos! ¡Ha hecho todo lo que ha querido!
Salmos 135:6   Yahveh ha hecho todo lo que ha querido en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los océanos.

Dios al que quiere salvar lo salvará porque así lo había predispuesto desde antes de la fundación del mundo. No me imagino a Dios improvisando cuando dictó la sentencia al diablo: ” ¡Ah, ésta me la vas a pagar! Como engañaste a Eva, pondré enemistad entre tu simiente y la de Eva, la descendencia de la mujer te herirá la cabeza, pero tú le pisarás el talón!”

Dios estaba dictando sentencia absoluta, certera. De esa forma iba a ocurrir y nada podría deshacer el plan de Dios. Cristo le heriría la cabeza y satanás le heriría el talón (perseguiría a la Iglesia).

De esa misma forma absoluta, Dios redimiría a su Pueblo y ninguno de ellos podría perderse. Los dejo con un  pasaje Bíblico para que mediten en él.

Juan 6: 37-40

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

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