La vida matrimonial no es fácil pero se puede soportar a cambio de algunos beneficios.
Entre no creyentes predomina el egoísmo y la autosatisfacción, por lo tanto cada uno luchará por lo que es suyo. Así, los conyuges podrán soportar un periodo corto o largo de tiempo juntos, según las propias fuerzas que tengan para ceder. Si el cónyuge le reporta algún tipo de satisfacción, en algún área de su vida que le sea provechosa, pasará facilmente por alto las faltas y errores el pecado abominable del otro porque valora el beneficio que le otorga como mucho mayor que el problema que le causa. Al final de cuentas, este matrimonio se sostiene porque uno de los dos, o ambos, están recibiendo algo a cambio que consideran de sumo provecho.
No es fácil tampoco para los “matrimonios de iglesia”, es decir, de personas pseudo-creyentes. Aunque al igual que las personas del resto del mundo, adoptan una conducta llamada “hipocresía” que los une, y esa falsa armonía cristiana es un ídolo demasiado caro, que no puede ser estimado como poca cosa. Por lo tanto, para mantener puestos de autoridad y liderazgo dentro de las congregaciones, pasan por alto aquellos asuntos que debilitan el matrimonio y hacen caso omiso a su infeliz existencia.
Pero no siempre es así, algunos líderes de congregaciones “tradicionales”, se han rendido a sus propios deseos, y han abandonado sus hogares, sus hijos, sus matrimonios. Hogares y familias han quedado deshechas porque uno de los dos consideró que su cónyugue ya no le reportaba el beneficio merecido, por lo tanto comienzan a mirar para el lado. Ellos dicen en su corazón: “Esa persona sí me va a satisfacer, si sólo pudiera estar cerca de el (ella), si sólo pudiera compartir mi vida con el (ella), entonces seria plenamente feliz. ¡Feliz!
E incautamente vuelven a rehacer su vida, con otra pareja – o ahora que existe el divorcio en Chile – con otro cónyuge.
Mi pregunta a estas personas es: ¿Sabes lo que estas haciendo? ¿Sabes cuan valorado es para Dios el matrimonio? ¿Sabes que, incluso si estas sufriendo con tu esposo o esposa, debes confiar a Dios todas tus preocupaciones y tu sufrimiento? ¿Sabes que Dios te va a pedir cuentas por abandonar a la esposa de tu juventud? ¿Sabes que Dios te va a pedir cuentas por abandonar el cuidado de tus hijos? ¿No lo sabes?
¡Claro que no lo sabes!!! No tienes que decírmelo, yo ya lo sé.
Si supieras lo que en realidad estás haciendo, ¡no lo habrías hecho! Si en verdad tuvieras conciencia del daño causado, podriamos pensar que eres un hombre o una mujer regenerado por Dios, nacido de nuevo de simiente imperecedera, engendrado de Dios por la predicación del verdadero evangelio.
No en vano la promesa de Dios para su pueblo era esta:
“Les daré un corazón íntegro y una conducta íntegra, a fin de que me teman constantemente, para su propia felicidad y la de sus hijos despues de ellos” (Jeremías 32:39)
Si amaras a Dios, si algo de arrepentimiento hay en tu corazón te esmerarias en leer todo el capítulo 32 de Jeremías para que analices que gran obra de salvación ha hecho Dios con nosotros, que somos los mas perversos pecadores.
Ahora, aunque no lo creas, estás un paso mas cerca que antes, de conocer a Dios. Tus “ex hermanos” que se han quedado en la congregación con sus idolatrías e hipocresías (me refiero a los cabritos) no podrán ver nunca su necesidad de redención hasta que se den cuenta que han vivido una farsa del tamaño de un buque, y que necesitan urgentemente la salvación provista por Jesucristo ya que están bajo la ira de Dios.
Mateo 6:23
pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Ahora puedes ver claramente tu maldad y tu necesidad de redención. Ya no estás en el juego eclesiástico, ahora eres un ser humano libre de ataduras pseudo-evangélicas.
Ahora estas consciente que eres el mas perverso pecador, que necesitas de la obra sobrenatural de Dios para cambiar tu corazón y escribir la ley en él.
Permíteme decir también, que si continúas en tu perversidad y si Dios no te ha a atraído en disciplina a su rebaño; estás en un grave y serio peligro. No de ser salvado como por fuego, o de perder tu “corona”, sino que estás en peligro de perder tu alma, no por una década o dos, ni aún por toda una vida, sino que para toda la eternidad.
Ezequiel 13:9-10
9 Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
10 Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto.