Hola a todos mis amigos y hermanos en Cristo.
Estaba meditando en lo común que se ha vuelto esto de esperar un “gran avivamiento” dentro de los circulos evangélicos, casi como con la secreta esperanza que nuestros sufrimientos y persecuciones se acaben por un lapso de tiempo, y comencemos a vivir una especie de trance espiritual o tregua con las potestades del aire.
No tengo nada en contra de aquellos que asi lo esperan, pero en esta pequeña reflexión, creo que les bajaré los ánimos un poquito. Espero me disculpen.
En la Biblia existe un pasaje que por meses me llamó la atención. Es Jesús haciendo una pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8)
Jesús estaba contando una parábola, que resaltaba la necesidad de orar sin cesar. Al orar, y al ser insistentes en la oración, los escogidos de Dios encontrarían la Justicia deseada.
Pero, había una marca distintiva de sus escogidos, y ésta marca es que “claman a él (Dios) día y noche” (Lucas 18:7)
Hermanos y hermanas, amados en el Señor, si somos honestos con nosotros mismos: ¿que hacemos al despertar?, ¿al acostarnos?, ¿que hacemos cuando un enemigo nos persigue? ¿Qué hacemos cuando tenemos necesidad de pan o de abrigo? ¿Que hacemos cuando no encontramos trabajo? ¿Que hacemos antes de tomar una dificil decisión? ¿Qué hacemos en la tribulación?
Si su respuesta honesta, ante el Señor, es decirme que oran y claman sin descanso, es porque son sus escogidos.
Yo misma debo confesar que muchas, muchas, muchas veces no he ido a la presencia del Señor ante un problema. Gracias a Dios que su Gracia me sostiene y me perdona, pero llegará un momento – y TIENE que llegar – en que no dependa de nada mas que de la respuesta de Dios y de su providencia para solucionar todos los problemas y las dificultades a las que somos expuestos.
Finalmente, las palabras de Jesús dejan ver que al final de los tiempos no habrá alguna clase de avivamiento, ya que es probable que cuando regrese, la maldad del ser humano halla llegado a su colmo y los escogidos que queden, tengan las tribulaciones y persecuciones apretándoles el cuello hasta mas no poder.
Cuando Jesús venga: ¿Hallará fe en la tierra?

