Archive for ‘Confesion de Fe Bautista de 1689’

14 julio 2012

ORDO SALUTIS PARTE IV : Santificación y Glorificación

Hola amigos y hermanos de toda latino américa. Como algunos ya saben he estado un poco dejada con el blog porque me he estado dedicando a la traducción de los videos de la conferencia de escatología que hizo John Piper en el año 2009. Los pueden encontrar aquí. Voy recién en la parte 7 y son 14 videos. Comprenderán que me queda para rato.

Pero tenía pendiente terminar con el Orden de la Salvación, y me carga tener muchas cosas pendientes (ya se me están acumulando varias), entonces vamos a empezar a despejar la cosas en mi mente para enfocarme en terminar la traducción de los vídeos.

La Santificación también coincide con los capítulos de la confesión bautista de fe de 1689 que voy subiendo en orden así que como se dice en buen chileno, con esta entrada, matamos dos pájaros de un tiro.

CAP. XIII: SANTIFICACIÓN

1. Aquellos que son unidos a Cristo, llamados eficazmente y regenerados, teniendo un nuevo corazón y un nuevo espíritu, creados en ellos en virtud de la muerte y la resurrección de Cristo (1), son aún más santificados de un modo real y personal (2), mediante la misma virtud (3), por su Palabra y Espíritu que moran en ellos (4); el dominio del cuerpo entero del pecado es destruido, y las diversas concupiscencias del mismo son debilitadas y mortificadas más y más, y ellos son más y más vivificados y fortalecidos en todas las virtudes salvadoras, para la práctica de toda verdadera santidad (5), sin la cual nadie verá al Señor (6).

1. Juan 3:3-8; 1 Juan 2:29; 3:9,10; Romanos 1:7; 2 Corintios 1:1; Efesios 1:1; Filipenses 1:1; Colosenses 3:12; Hechos 20:32; 26:18; Romanos 15:16; 1 Corintios 1:2; 6:11; Romanos 6:1-11.

2. 1 Tesalonicenses 5:23; Romanos 6:19,22.

3. 1 Corintios 6:11; Hechos 20:32; Filipenses 3:10; Romanos 6:5,6.

4. Juan 17:17; Efesios 5:26; 3:16-19; Romanos 8:13.

5. Romanos 6:14; Gálatas 5:24; Romanos 8:13; Colosenses 1:11; Efesios 3:16-19; 2 Corintios 7:1; Romanos 6:13; Efesios 4:22-25; Gálatas 5:17.

6. Hebreos 12:14.

2. Esta santificación se efectúa en todo el hombre, aunque es incompleta en esta vida; todavía quedan algunos remanentes de corrupción en todas partes (1), de donde surge una continua e irreconciliable guerra (2): la carne lucha contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne (3).

1. 1 Tesalonicenses 5:23; 1 Juan 1:8,10; Romanos 7:18,23; Filipenses 3:12.

2. 1 Corintios 9:24-27; 1 Timoteo 1:18; 6:12; 2 Timoteo 4:7.

3. Gálatas 5:17; 1 Pedro 2:11.

3. En dicha guerra, aunque la corrupción que aún queda prevalezca mucho por algún tiempo (1), la parte regenerada triunfa a través de la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo (2); y así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en su Palabra (3).

1.  Romanos 7:23.

2.  Romanos 6:14; 1 Juan5:4; Efesios 4:15,16.

3.  2 Pedro 3:18; 2 Corintios 7:1; 3:18; Mateo 28:20.

GLORIFICACIÓN.

La glorificación es el estado final de todo santo. Tenemos la seguridad – así como el temor – que si hemos sido predestinados a la salvación, también seremos glorificados a semejanza de Cristo en cuerpos gloriosos cuando nuestro Señor regrese a la tierra. El cielo no debe ser nuestra meta final, sino la tierra. La tierra glorificada cuando haya sido limpiada de la corrupción que la alcanzó con el pecado de Adán y Eva, será nuestra última morada, veremos a Cristo cara a cara en su cuerpo resucitado y nuestras capacidades y nuestros sentidos serán en extremo superiores a los que tenemos hoy en día, ya que la Biblia señala que en calidad de hermanos de Cristo e Hijos de Dios, seremos parecidos a los ángeles.

1 Corintios 15:35-50

Mateo 22:29-30

Romanos 8:19-23

Hebreos 1:1-6

1  Pedro 1:12

Apocalipsis 21:1-8

Se sugiere leer este artículo que responde a la creación de Nuevos Cielos y Nueva Tierra descritos en Apocalipsis  21.

21 abril 2012

ORDO SALUTIS III PARTE: LA ADOPCIÓN

 Continuamos en esta serie del Orden de la Salvación. Vamos a revisar en esta entrada cómo es que Dios nos hace miembros de su familia.

Una vez que somos justificados delante del Padre – es decir, hechos justos para poder presentarnos delante de un Dios santo – podemos estar seguros que ahora tenemos nueva ciudadanía y un nuevo Padre, el mismo Padre de Jesucristo es ahora nuestro padre, es decir, el Dios de Israel, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, también es ahora nuestro Padre, mediante la obra redentora y sacrificial de Cristo.

Ya que tenemos esta nueva familia, podemos estar seguros en que nuestro Padre suplirá todo lo necesario para vivir esta nueva vida de santidad.

No será un Padre malcriador, no nos dará todo lo que deseemos pero sí todo lo que necesitemos; aun cuando ni siquiera nosotros sepamos cuales son nuestras verdaderas necesidades en esta nueva forma de vida.

Esta entrada también coincide con el CAPÍTULO XII de la Confesión de Fe Bautista de 1689 que hemos estado revisando. Así que dejaré que nuestros hermanos que nos antecedieron, nos expliquen con base bíblica en qué consiste esto de la adopción y cuáles son sus implicancias.

CAPÍTULO XII: LA ADOPCIÓN

1. A todos aquellos que son justificados (1), Dios se dignó (2), en su único Hijo Jesucristo y por amor de éste (3), hacerles partícipes de la gracia de la adopción, por la cual son incluidos en el número de los hijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios, tienen su nombre escrito sobre ellos (4), reciben el espíritu de adopción, tienen acceso al trono de la gracia con confianza, reciben capacitación para clamar: “Abba, Padre,” (5) reciben compasión, protección, provisión y corrección como por parte de un Padre, nunca son desechados, sino que son sellados para el día de la redención (6), y heredan las promesas como herederos de la salvación eterna (7).

1. Gálatas 3:24-26

2. 1 Juan 3:1-3

3. Efesios 1:5; Gálatas4:4,5; Romanos 8:17,29.

4. Romanos 8:17; Juan 1:12; 2 Corintios 6:18; Apocalipsis 3:12.

5. Romanos 8:15; Efesios 3:12; Romanos 5:2; Gálatas 4:6; Efesios 2:18.

6. Salmos 103:13; Proverbios 14:26; Mateo 6:30,32; 1 Pedro 5:7; Hebreos 12:6; Isaías 54:8,9; Lamentaciones 3:31; Efesios 4:30.

7. Romanos 8:17; Hebreos 1:14; 9:15.

19 marzo 2012

ORDO SALUTIS Parte II: JUSTIFICACION

En esta entrada, hablaba del Orden de la Salvación (Ordo Salutis en Latín) y nos habían quedado pendientes las 4 últimas fases o hitos por decirlo de algún modo:

- Justificación

- Adopción

- Santificación

- Glorificación

Como estos hitos coinciden con los siguientes artículos de la Confesión de Fe Bautista de 1689 que hemos estado revisando, los pondré a continuación, uno en cada entrada de forma sucesiva. De esta manera se podrán estudiar junto a sus respectivos pasajes bíblicos.

CAPÍTULO  XI: Justificación

1. A quienes Dios llama eficazmente, también justifica gratuitamente (1), no infundiendo justicia en ellos sino perdonándoles sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas (2); no por nada obrado en ellos o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo (3); no imputándoles la fe misma, ni la acción de creer, ni ninguna otra obediencia evangélica como justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y su obediencia pasiva en su muerte para la completa y única justicia de ellos por la fe, la cual tienen no de sí mismos; es don de Dios (4).

1. Romanos 3:24; 8:30.

2. Romanos 4:5-8; Efesios 1:7.

3. 1 Corintios 1:30,31; Romanos 5:17-19.

4. Filipenses 3:9; Efesios 2:7,8; 2 Corintios 5:19-21; Tito 3:5,7; Romanos 3:22-28; Jeremías 23:6; Hechos 13:38,39.

 

2. La fe que así recibe a Cristo y descansa en Él y en su justicia es el único instrumento de la justificación (1); sin embargo, no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompañada por todas las demás virtudes salvadoras, y no es una fe muerta sino que obra por el amor (2)

1.  Romanos 1:17; 3:27-31; Filipenses 3:9; Gálatas 3:5.

2.  Gálatas 5:6; Santiago 2:17,22,26

 

3. Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos (1); sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos (2), y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos (3), y ambas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia (4), a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores (5).

1. Romanos 5:8-10,19; 1 Timoteo 2:5,6; Hebreos 10:10,14; Isaías 53:4-6,10-12.

2. Romanos 8:32.

3. 2 Corintios 5:21; Mateo 3:17; Efesios 5:2.

4. Romanos 3:24; Efesios 1:7.

5. Romanos 3:26; Efesios 2:7.

 

4. Desde la eternidad, Dios decretó justificar a todos los elegidos (1); y en el cumplimiento del tiempo, Cristo murió por los pecados de ellos, y resucitó para su justificación (2); sin embargo, no son justificados personalmente hasta que, a su debido tiempo, Cristo les es realmente aplicado por el Espíritu Santo (3).

1. 1 Pedro 1:2,19,20; Gálatas 3:8; Romanos 8:30.

2. Romanos 4:25; Gálatas 4:4; 1 Timoteo 2:6.

3. Colosenses 1:21,22; Tito 3:4-7; Gálatas 2:16; Efesios 2:1-3.

 

5. Dios continúa perdonando los pecados de aquellos que son justificados (1), y aunque ellos nunca pueden caer del estado de justificación (2), sin embargo pueden, por sus pecados, caer en el desagrado paternal de Dios; y, en esa condición, no suelen tener la luz de su rostro restaurada  sobre ellos, hasta que se humillen, confiesen sus pecados, pidan perdón y renueven su fe y arrepentimiento (3).

1. Mateo 6:12; 1 Juan 1:7–2:2; Juan 13:3-11.

2. Lucas 22:32; Juan 10:28; Hebreos 10:14.

3. Salmos 32:5; 51:7-12; Mateo 26:75; Lucas 1:20.

 

6. La justificación de los creyentes bajo el Antiguo Testamento fue, en todos estos sentidos, una y la misma que la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento (1).

1.  Gálatas 3:9; Romanos 4:22-24.

11 marzo 2012

CAPÍTULO X: Del llamamiento eficaz

1. A aquellos a quienes Dios (1) ha predestinado para vida (2), tiene a bien en su tiempo señalado y aceptado (3), llamar eficazmente (4) por su Palabra (5) y Espíritu (6), así sacándolos del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza y llevándolos a la gracia y la salvación por Jesucristo (7); iluminando de modo espiritual y salvador sus mentes, a fin de que comprendan las cosas de Dios (8); quitándoles el corazón de piedra y dándoles un corazón de carne (9), renovando sus voluntades y, por su poder omnipotente, induciéndoles a lo que es bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo (10); pero de modo que van con total libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la disposición para hacerlo (11).

1. Romanos 8:28,29.

2. Romanos 8:29,30;  9:22-24;  1 Corintios 1:26-28;  2 Tesalonicenses 2:13,14;   2 Timoteo 1:9.

3. Juan 3:8;  Efesios 1:11.

4. Mateo 22:14;  1 Corintios 1:23,24;   Romanos 1:6; 8:28;  Judas 1;  Salmos 29;  Juan  5:25;  Romanos 4:17.

5. 2 Tesalonicenses 2:14; 1 Pedro 1:23-25; Santiago 1:17-25; 1 Juan 5:1-5; Romanos 1:16,17; 10:14;  Hebreos 4:12.

6. Juan 3:3,5,6,8;  2 Corintios 3:3,6.

7. Romanos 8:2;  1 Corintios 1:9;  Efesios 2:1-6;  2 Timoteo 1:9,10.

8. Hechos 26:18;  1 Corintios 2:10,12;  Efesios 1:17,18.

9. Ezequiel 36:26.

10. Deuteronomio 30:6;  Ezequiel. 36:27;  Juan 6:44,45;  Efesios 1:19; Filipenses 2:13.

11. Salmos 110:3;  Juan 6:37; Romanos 6:16-18.

2. Este llamamiento eficaz proviene solamente de la gracia libre y especial de Dios, no de ninguna cosa prevista en el hombre, ni por ningún poder o instrumentalidad en la criatura (1), siendo el hombre en esto enteramente pasivo, al estar muerto en delitos y pecados, hasta que es vivificado y renovado por el Espíritu Santo (2); es capacitado de este modo para responder a este llamamiento y para recibir la gracia ofrecida y transmitida en él, y esto por un poder no menor que el que resucitó a Cristo de los muertos (3).

1. 2 Timoteo 1:9;  Tito 3:4,5;  Efesios 2:4,5,8,9; Romanos 9:11.

2. 1 Corintios 2:14; Romanos 8:7;  Efesios 2:5.

3. Efesios 1:19,20;  Juan. 6:37;  Ezequiel 36:27;  Juan 5:25.

3. Los niños elegidos* que mueren en la infancia son regenerados y salvados por Cristo por medio del Espíritu, quien obra cuando, donde y como quiere (1); así lo son también todas las personas elegidas que sean incapaces de ser llamadas externamente por el ministerio de la Palabra.

* Elegidos no aparece en algunas ediciones de la Confesión, pero sí en la original.

1.  Juan. 3:8.

4. Otras personas no elegidas, aunque sean llamadas por el ministerio de la Palabra y tengan algunas de las operaciones comunes del Espíritu (1), como no son eficazmente traídas por el Padre, no quieren ni pueden venir verdaderamente a Cristo y, por lo tanto, no pueden ser salvas (2); mucho menos pueden ser salvos los que no reciben la religión cristiana, por muy diligentes que sean en ajustar sus vidas a la luz de la naturaleza y a la ley de la religión que profesen (3).

1. Mateo 22:14;  Mateo 13:20,21;  Hebreos 6:4,5;  Mateo 7:22.

2. Juan. 6:44,45,64-66; 8:24.

3. Hechos 4:12;  Juan 4:22; 17:3.

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