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29 enero 2012

Apocalipsis 2:18-29 : Los peligros del liderazgo femenino en la Iglesia de Cristo

El mensaje a Tiatira

 18Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:

    19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

    20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

    21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

    22 He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

    23 Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

    24 Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;

    25 pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

    26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

    27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

    28 y le daré la estrella de la mañana.

    29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 2:18-29 RV60

Tiatira fue una ciudad de Asia Menor, en la parte norte de la frontera con Lidia. Se encontraba a unas 27 millas de Sardis; alrededor de un día de camino a Pérgamo y mas o menos a la misma distancia del mar.

En esta ciudad se encontraba la Iglesia de Cristo, cuyas obras eran muy buenas, incluso mas buenas que las realizadas al principio. Era una iglesia “exitosa” y el Señor no deja de alabarlos por su fe, su perseverancia, su servicio, su amor.

Pero tanto exito, les habia traido una trampita; comenzaron a ser demasiado permisivos, demasiado tolerantes. Se alejaron del mandato bíblico y le permitieron a una mujer ejercer un rol de liderazgo que el Señor no aprueba.

Tanto hombres como mujeres hemos sido creados por Dios con características bastante similares en cuanto a nuestras capacidades, despues de todo, ambos fuimos a creados a imagen y semejanza de Dios. Pero hubo una pequeña diferencia en cuanto  al método: Al hombre lo creó del polvo de la tierra, y a la mujer la creó a partir de una costilla de Adán.

Para algunos, estas son fábulas, nada mas que cuentos ingenuos, que esconden una verdad mas profunda. Pero nosotros creemos que Moisés escribió en el Génesis el mismo relato que Dios mismo le contó cuando estuvo reunido con el en el monte Sinaí.

Dios, que es todo Sabio y todo Poderoso, en su infinito poder e inteligencia diseñó al hombre y a la mujer iguales en dignidad, pero diferentes en cuanto a roles. A la mujer la creó con un propósito: ser de ayuda al hombre. El hombre necesitaba compañía; Dios pensó que no era bueno que el hombre estuviera solo, y le creó una compañera sacada de su misma carne y de sus mismos huesos. Eva era para Adán parte de él y su ayuda idónea.

Mientras ambos permanecieran en sus respectivos roles, todo andaría bien. Pero llegó el momento de la tentación, y ninguno de los dos se mantuvo en estos roles. La mujer por un lado le fue de tropiezo mas que de ayuda a Adán, y Adán no mantuvo su posición de liderazgo para confrontar a Eva por su desobediencia.

El resultado, todos lo sabemos: la muerte física y espiritual para ambos y para sus descendientes, es decir, para todos los habitantes de la tierra.

Esta dinámica de abandonar cada uno su posicion dada por el Señor, se extrapola tambien  a la Iglesia de Cristo. En Tiatira había una mujer que se “dice profetisa”, pero en realidad no lo era, mas bien inducía a cometer inmoralidades a sus discípulos.

Tuvo que ser una mujer intelectualmente preparada para bucear en las aguas “profundas” de alguna filosofía griega, discípula y lectora de los libros de algún gran maestro. Era una cosa rara y alarmante en un medio donde la mayoría de las mujeres eran analfabetas; lo cual captó la simpatía de otras mujeres y de hombres que compartían sus enseñanzas y sensualmente las aprobaban. (H. Pérez. “Apocalipsis …” pág. 57)

Hoy en día el ministerio femenino ni siquiera es juzgado. No es reprochable. Incluso se toma como algo que inminentemente iba a suceder con la liberación femenina y la tolerancia humanista. “Los tiempos han cambiado” es la consigna, por lo tanto la iglesia tambien debe evolucionar.

Muchas mujeres ejercen este rol dentro de las iglesias. Existen pastoras y profetisas modernas, si bien no cometen inmoralidades al estilo de “Jezabel”, sí inducen a sus miembros a confiar en falsas revelaciones y falsas profecías, alejando a los fieles de la Palabra de Dios y acercándolos a la mentira de sus propias elucubraciones mentales y sus propios sueños.

Yo no tengo nada en contra de la mujer, yo misma soy mujer. Pero si queremos tomar en serio el mandamiento del Señor, debemos terminar con esta práctica de permitir el liderazgo femenino. Tambien el llamado es para los hombres, a no abandonar su posición de liderazgo, a no dejarse engañar por falsas revelaciones, ya que la historia de la humanidad nos da un buen ejemplo; las mujeres somos faciles de engañar por el mismo Satanás y además nuestro consejo siempre será recibido por los varones. Puede ser que de repente estemos dando malos consejos o sobre todo, malos consejos espirituales. Es necesario que tanto hombres como mujeres no abandonen cada uno su rol establecido por Dios.

Las mujeres eran parte importante del ministerio del mismísmo Jesús, pero nunca ninguna de ellas siquiera alegó por una posición de liderazgo. Cuando María, la madre de Jesús, trató de hacerlo, Jesús amablemente, pero con mucha firmeza, le recordó a quién se debe obedecer (Juan 2:1-5).

La solución para esta iglesia una vez mas, era el arrepentimiento. Si no lo hacían, muchos de ellos caerían enfermos, o serían castigados con muerte física o espiritual.

Esta profetiza debía ser sacada de su cargo en la iglesia, cerrarle todas las oportunidades de enseñanza y advertir a sus discipulos que si no se arrepienten y se separan de ese pecado sufrirán las mismas consecuencias que ella. Esta era una iglesia buena, que habia unido el amor y la fe al servicio cristiano, y en eso iban gradualmente prosperando de tal manera que las cosas que hacían en un año superaban a las del anterior (V.19). Lo unico que no se implementaba en aquella iglesia era un sistema disciplinario, y sobre este particular, el Señor les exhorta a ser mas severos. (H. Pérez, “Apocalipsis….”, pág. 58)

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