Ordo Salutis significa “El Orden de la Salvación”, y se refiere al orden de los eventos que suceden en nuestra salvación.
Algunas personas (creyentes bien intencionados) afirman que la salvación comienza cuando una persona decide creer en Cristo, una vez que se le presenta el evangelio en alguna campaña evangelística.
Lamentablemente, y sin ánimo de criticarlos o de enjuiciarlos, estas personas ignoran lo que la Biblia tiene que decir respecto a la salvación.
Hoy estuve conversando por Facebook con Luis A. Jovel , un hermano en la fe, respecto a que la salvación pertenece en tal grado a Jehová, que la salvación de una persona no depende de su capacidad intelectual, ni de cuanta doctrina haya aprendido en su vida, ni depende tampoco de la opinión que tenga respecto de cómo fue salvo.
Dios salva a los escogidos, y estos son tomados de toda lengua y nación, de toda cultura, época, nivel intelectual y educacional. No importa si viven en Manhattan o en el Amazonas. No importa si nunca han aprendido a leer o si se trata de un erudito en el área que se desenvuelve. No tiene que ver con el hecho de haber nacido antes de Cristo o después de Cristo, porque la salvación es para todos, y Cristo tiene suficiente potencia, gloria y majestad como para alcanzar con su sacrificio propiciatorio al mismo Abel.
Pero como nosotros contamos con la gracia y la misericordia suficiente de parte de Jehová, podemos además de ser salvos, adentrarnos en las preciosas doctrinas y misterios que han estado ocultos desde los siglos. Si tenemos un Personal Computer (PC) y una conexión a Internet, no tenemos excusa para no indagar un poco mas en las revelaciones históricas y ortodoxas de la Iglesia de Cristo. Incluso si podemos usar un cyber café, démonos por satisfechos, ya que hace sólo una década atrás, tendríamos que haber ido a consultar a los seminarios teológicos (sus doctrinas dejan mucho que desear en varias ciudades del mundo), o en su defecto, zamparnos horas y horas en alguna biblioteca municipal.
La Biblia menciona además que se le piden mas cuentas al que mas sabe (Lucas 12:41-48), asi que tampoco se trata de acumular conocimiento para jactarse en su círculo evangélico de cuánta doctrina conoce (1 Corintios 8:2-3), ni de cuánto griego y hebreo puede recitar. El conocimiento de Dios es para ponerlo por obra, para que la vida del creyente sea un testimonio de Jesucristo, y para que la vida del creyente sea una luz que alumbra en un lugar alto y sea la sal que frene la corrupción a su alrededor.
Ya dadas las advertencias, nos adentramos en este tema. El orden de la salvación según la Biblia (para nosotros la Palabra de Dios) es el siguiente:
1. Elección: Dios elige a los que serán objeto de su amor redentor desde antes de la fundación del mundo, no porque prevea alguna cosa buena en nosotros, o porque lo conozca de antemano, sino que nos eligió por el puro afecto de su voluntad, por amor de Su Nombre (Efesios 1:3-14).
2. Llamamiento Eficaz: Una vez que nacemos con la marca invisible de la elección – marca que ni nosotros ni los que nos rodean pueden verla, por cierto – llega un momento en nuestras vidas en que el mensaje del evangelio nos produce un cambio profundo, significativo y eterno. Ya sea que lo escuchemos por primera vez, o que lo hayamos escuchado mil veces. En algún momento, la fe se activará por oir la Palabra de Dios, y este llamado NO puede ser rechazado, porque nuestra salvación estaba decretada por Dios. Este llamamiento es por obra del Espíritu Santo (quien es Dios), que nos ilumina y nos capacita para recibir a Cristo y creer en Él (Lucas 19:5, Gálatas 1:15-16, 2 Pedro 1:3, etc.)
Existe un pasaje en la Biblia que menciona el hecho de que hay personas llamadas que no son escogidas (Mateo 22:14). Este tipo de llamamiento no es el Eficaz, es decir, no es el llamado que el Espíritu Santo hace en nuestro interior para salvación. Éstas personas finalmente no se salvarán porque no perseveran hasta el fin, ya que no ha habido alguna obra de parte de Dios para con ellas. El caso de Judas es un claro ejemplo de esto (Juan 17:12).
3. Regeneración: Como la Biblia da testimonio que el ser humano está muerto espiritualmente, el Espíritu Santo nos da vida para poder creer en el mensaje del evangelio de Cristo. Principalmente sucede porque tenemos una poderosa revelación de quien es Cristo, de su santidad, de su poder y de su gracia; aunque esta revelación es progresiva. Pero al momento de creer, ésta revelación impacta profundamente nuestra vida, y una de las primeras tentaciones del neocreyente o neófito es pensar que ya lo conoce todo y que ha recibido todo lo que Dios tenía para el. En cierto sentido, Dios en su sabiduría, nos entrega su conocimiento paso a paso, pero nos da su amor sin medida, por eso nos sentimos como los mejores creyentes del mundo cuando recién gustamos de la salvación. El profeta Ezequiel habló de esta regeneración así:
Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. (Ezequiel 36: 22-28)
La doctrina de la regeneración es la que separa a un creyente de un inconverso, ya que ésta define el tipo de fruto que dará persona. Jesús contó una parábola, acerca de dos árboles. Si el árbol es malo, dará frutos malos; mas si el árbol es bueno, su fruto será bueno. Cuando se produce la regeneración, es el momento en que todo cambia. Ya no se es tan sólo oidor de la Palabra, sino HACEDOR de ella. La Palabra se comienza a poner por obra. Jesús dijo que por los frutos conoceríamos al verdadero creyente (Mateo 7:15-20).
4. Fe: La Biblia menciona que la fe viene por el oir la Palabra de Dios. Los discípulos de Jesús creían que tenían fe, cuando exclamaron: “¡auméntanos la fe!” (Lucas 17:5), pero Jesús les responde: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza…”(Lucas 17:6a). Lo que Jesús quizo enseñarles, es que no tenian verdaderamente fe. La fe es el resultado de la regeneración. Hay ocasiones en que la persona que es llamada por Dios no es regenerada sino hasta cierto tiempo después. Otras conversiones son mas explosivas y se produce el llamado, la regeneración y la fe, en un mismo evento.
En la siguiente entrada seguiré con los eventos faltantes – Justificación, Adopción, Santificación y Glorificación – para completar este “Ordo Salutis”.
Por David Raymond



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